¿Qué es el I ching?#
El I Ching, o libro de las mutaciones, es al mismo tiempo un libro y una herramienta. Como libro es una fuente de sabiduría, que nos enseña como el universo es un constante fluir. Esto nos recuerda a lo que planteaba el filósofo griego Heráclito, cuando decía que todo se encuentra en un proceso de transformación continua, donde las cosas se convierten en sus opuestos.
Como herramienta, es una brújula virtualmente infalible para orientar al ser humano a cómo lograr la armonía con el constante y cambiante fluir de las corrientes de la vida. La mayoría de las personas lo conocen bajo este aspecto de herramienta, como oráculo o práctica divinatoria.
Sin embargo, muchos podrían pensar que el I Ching es una instancia externa que nos da respuestas desde afuera de nosotros mismos, o que nos ayuda a predecir el futuro. Nada más alejado de la verdad.
Ciertamente, el I Ching nos ayuda a encontrar respuestas, pero eso es porque aquello que nosotros pensamos que está “allá afuera”, se encuentra dentro de nosotros mismos y lo que nosotros vemos allá afuera, es un reflejo de lo que somos. En este sentido, más que una brujula, el I Ching es el espejo definitivo.
Pero también podriamos ver el I Ching como un lenguaje, y en este artículo vamos a ver cómo es este lenguaje y cuales son sus partes constituyentes. ¿Cuál es el alfabeto del I Ching y cuales son sus palabras y sentencias? Por eso hemos titulado este articulo “El ABC del I Ching”, porque además de ser una introducción al mismo, nos dice cómo es el lenguaje con el que el I Ching nos habla cuando lo consultamos.
El alfabeto binario del I Ching.#
En su origen, el I Ching es un libro sin palabras. Es una sucesión finita de signos no idiomáticos que conforman una cosmogonía. Estos signos representan los posibles estados de la realidad y de la condición humana. Los signos son en total 64, y se denominan hexagramas. Cada hexagrama, como veremos luego, se compone de 6 trazos lineales.
El I Ching puede ser considerado como análogo a un Automata de Turing, en el sentido en que el I Ching nos indica bajo cales condiciones se pasa de un estado a otro. Y como las computadoras digitales de ahora, el I Ching también se basa en un sistema binario, hecho que sorprendió bastante al Leibniz, un matemático alemán del siglo 18. Pero sobre Leibniz y el I Ching hablaremos en otro artículo…
Este sistema binario de dos elementos opuestos es central al pensamiento chino. Seguramente ustedes conocerán este símbolo: ☯. En occidente comúnmente lo llaman el símbolo del Yin y el Yang, pero su nombre es el Taijitu. Este símbolo representa el Taiji, o la gran polaridad. Es la fuerza universal diferenciada en dos polos: Yin y Yang. Lo femenino y lo masculino. Lo oscuro y lo luminoso. Negativo y Positivo. Tierra y Cielo.
Estos polos opuestos no son antagónicos, sino más bien complementarios - su interacción da origen a toda la creación fenomenológica. Si observamos cuidadosamente el símbolo del Taiji, nos damos cuenta que cada polo tiene la semilla de su opuesto, y que un polo se sigue al otro en una sucesión infinita, como el día sigue la noche. Esta idea de mutabilidad y sucesión cíclica de opuestos esta presente en todo el tejido del I Ching.

El Yin y el Yang son pues, los elementos binarios fundamentales, o las letras, a partir de los cuales se construyen los 64 hexagramas del I Ching. El Yin, que representa lo femenino y oscuro, se representa por un trazo lineal partido en dos, así: ⚋. El Yang, en cambio, que representa lo masculino y luminoso, se representa por un trazo lineal completo, así: ⚊.
Los trigramas (las palabras)#
Apilando tres trazos Yin o Yang uno encima de otro, obtenemos los 8 trigramas, que en su conjunto se denominan los Bagua. Estos ocho trigramas son símbolos fundamentales que representan ocho aspectos fundamentales de la naturaleza. Cada trigrama tiene un nombre, esta asociado a un genero, guarda una relación familiar con los otros trigramas, y tiene una cualidad o imagen.

Por ejemplo, tres lineas Yang nos dan el trigrama ☰ Qián (乾), que representa el Cielo, el padre, el espíritu, la energía, lo creativo y la semilla creadora. En cambio tres líneas Yin nos dan el trigrama ☷ Kūn (坤), que representa la Tierra, la madre, lo receptivo, y va asociado a la feminidad, la nutrición y la fecundidad. Sobre los ocho trigramas ahondaremos en otro artículo.
Los hexagramas (las oraciones)#

A su vez, con una pareja de trigramas, uno encima del otro, obtenemos los 64 hexagramas, que constituyen imágenes representativas de situaciones universales, tanto en el plano terrenal, celestial o humano. A veces, los nombres de estos hexagramas aluden a conceptos un tanto abstractos, como por ejemplo “La Posesión de lo Grande”, o “La Modestia”, que son los hexagramas 14 (䷍) y 15 (䷎), respectivamente. Otras veces, los hexagramas aluden a entidades más concretas, como es el caso del hexagrama 48 (䷯) - “El Pozo de Agua” y el hexagrama 56 (䷷) - “El Andariego”.

Por ejemplo, juntando el trigrama de ☷ Kūn (坤), que representa la tierra, con el trigrama de ☲ Lí (离), que representa el fuego, obtenemos el hexagrama 35 (䷢) en la secuencia, cuyo nombre es Jìn (晉) , o el progreso. Su imagen es la del sol sobre la tierra, que representa una expansión y claridad de alcance cada vez mayor.
En resumen, el I Ching se nos revela como un lenguaje universal. Un alfabeto binario de Yin y Yang da forma a las ocho palabras primordiales de los trigramas, que a su vez se combinan en las sesenta y cuatro sentencias de los hexagramas: un diccionario ancestral cuya sabiduría nos permite leer la realidad y sus infinitas mutaciones.
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