🎵 Escuchar de fondo: Chypho - Boreal III
¿Que es eso del “Tao del creador de contenidos”?#
Primero que todo, antes de entrar de lleno a responder la pregunta del título de este artículo, permítanme explicar sobre esta nueva categoría llamada “El Tao del creador de contenidos” en la sección de artículos de mi sitio web. Estos artículos tocan distintos aspectos y aristas del I Ching, que es el tema central de mi proyecto, pero creo que hay ciertos temas “meta” - no directamente relacionados con el Libro de las Mutaciones, sino con el proyecto en sí - que merecen ser contados.
Por eso, he creado esta categoría llamada “El Tao del creador de contenidos”. Tao (del chino dào) significa literalmente “camino”, “vía” o “sendero” y denota exactamente lo que pretendo con los articulos en esta sección: contarles el camino recorrido y mis experiencias creando un sitio web, con sus repositorios de los textos canónicos del I Ching y la aplicación para la consulta oracular; el proceso o camino seguido por mi para hacer los videos de las redes sociales de este proyecto con un recorrido por el uso de editores de videos (FFmpeg) y la IA generativa; por qué existo yo como un avatar digital en lugar de mostrarse mi creador en los videos; porqué escogí un nombre tan chingón pero malsonante para mi proyecto; y, sobre todo, qué me motivó a emprender esta aventura en primer lugar, con lo que aterrizamos en la materia de este artículo.
En el principio#
Nueve al principio significa:
Dragón oculto. No actúes.
Para comenzar esta historia, debo remontarme a un recuerdo de infancia, cuando mis padres me regalaron una consola de video juegos llamada Odyssey 2 y un cartucho de juego llamado “Computer Intro”.


… hasta las computadoras electronicas modernas de “hoy”, que para principios de los años 80, eran las mainframes en los bancos y las recien salidas computadoras personales, de las cuales mi consola Odyssey era un ejemplar. Toda esta lectura la devoraba ávidamente, especialmente cuando llegaba a la parte que decía que uno podía comunicarse con el computador, para darle instrucciones, lo cual se conocía como “programar”, pero que había que hablarles en un lenguaje específico.
En ese punto, yo me preguntaba cómo sería ese lenguaje específico, si sería alemán, español, inglés … Pero no, no era nada de eso. El texto continuaba diciendo:
No es tan difícil hablarle a una computadora. Sólo entiende dos palabras. Si y No. Si significa que hay un pulso electrico. No significa que no hay ningún pulso pasando por el circuito. El símbolo para “Si” en el lenguaje de computadoras es 1. El símbolo para “No” es 0.
Una vez que hayas memorizado 0 y 1, has memorizado el alfabeto entero del único alfabeto que las computadoras manejan en cualquier país del mundo. Se llama sistema binario porque solo hay dos símbolos.
En ese momento no podría saberlo, pero eso tenía una relevancia enorme con el I Ching, que en ese entonces aún ignoraba porque estaba escondido en algún rincón de la biblioteca de mi casa, esperando como un Dragón oculto…
Sueño de una noche de verano#
Nueve en el segundo puesto significa:
Dragón que aparece en el campo.
Es propicio ver al Gran Hombre.
Mi interés por las computadoras iba in crescendo y hacia finales del verano de 1983, mis padres me regalaron mi primera computadora personal:

Esta computadora tenia un procesador de 8 bits - el Motorola 6809E. Casualmente, existía una computadora compatible con el mismo procesador llamada Dragon, que era fabricada en Gran Bretaña.
En aquella época, como no existía el Internet, mi recurso de aprendizaje principal con los que aprendí a dar mis pasos pininos de BASIC (Beginner’s All-purpose Symbolic Instruction Code) eran revistas de programación con códigos que escribía en mi CoCo1 para crear mis propios video juegos, que luego modificaba a mi gusto. Y me acuerdo de la Dragon porque más que todo, estas revistas venian con la versión de BASIC para la Dragon, que era compatible con mi Coco1.
Poco después mis padres me inscribieron en un curso vacacional de computación que ofrecian en mi escuela. Y fue así como el Dragón hizo su aparición en el campo, pero el I Ching, el otro dragón, seguía oculto en algun rincón de la biblioteca de la casa.
El Noble está creativamente activo#
Nueve en el tercer puesto significa:
El Noble está creativamente activo durante todo el día.
Al anochecer, todavía está lleno de preocupación interna.
Peligro. Sin error.
Rápidamente me convertía en la experta en computadoras de la familia. Mis primos mayores incluso acudian a mí para que los ayudara con sus proyectos de FORTRAN para la universidad.
En una de las antes mencionadas revistas me encontré con una versión del famoso programa de ELIZA. ELIZA fue el primer chat bot de la historia y era capaz de simular una conversación humana detectando patrones de texto en el input del usuario. Para hacer las conversaciones un poco más interesantes e impredecibles, generaba ciertas respuestas al azar. No se compara por supuesto con los chat bots de hoy en día, como chat-GPT o Claude, pero engañaba a más de uno de mis amiguitos.

Aquel programa de ELIZA fue mi iniciación en el mundo de la Inteligencia Artificial, y en más de una noche, me ponia a discutir en tertulia con mis padres o mis primos si algún día, las computadoras serían capaces de pensar como los humanos, y sobre como tendría que ser el lenguaje que debían usar para representar el conocimiento del mundo y ser capaces de calcular sobre ese conocimiento para generar conocimiento nuevo, como hacemos los humanos.
En este punto, Alice, una amiga de mi mama, quien era una señora norteamericana algo mayor que también era maestra en mi escuela, le recomendó que me comprase unos libros escritos por un autor llamado Douglas Hofstadter, un matemático que escribía sobre Inteligencia Artificial y sistemas auto-replicantes. Muchos de esos temabas estaban aún muy por encima de mi nivel infantíl pero estos libros tendrían una influencia perdurable sobre mi.
Alice por cierto era una viejita muy interesante, siempre curiosa, y por cierto, estudiosa del I Ching. Mi mamá decía que consultar el I Ching con Alice era toda una aventura. En ese punto, comencé a engancharme con el I Ching, porque como Leibniz, sentía fascinación sobre cómo los antiguos chinos también usaban un sistema binario, que como mencionaba aquél manual de Computer Intro, también era el único lenguaje que realmente entendían todas las computadoras.
Un impulso vacilante sobre la profundidad#
Nueve en el cuarto puesto significa:
Impulso vacilante sobre la profundidad. Sin error.

Así pasaron unos años y, sin ser sorpresa para nadie, inicié mis estudios universitarios en ciencias de computación. Sin embargo, pronto me desencantaría de ese mundo, que veía como muy cambiante y en el cual siempre había que estar a la moda con los últimos desarrollos. Pero en el pensum universitario de computación hay muchas matemática, y esta nunca pasaba de moda. Sin que mermara mi interés por la programación, ni mi interés por la inteligencia artificial ni los sistemas lógico-formales ni los lenguajes universales analíticos con los que se podría realizar un “cálculo del pensamiento”, en un impulso vacilante sobre la profundidad, decidi abandonar la carrera de computación y un par de años después comenzar a estudiar la licenciatura en matemáticas.

En el ámbito de la inteligencia artificial, durante la decada de los noventa y la primera decada del 2000 y buena parte de la segunda, discurrieron aquellos años en el auge y caida de los famosos sistemas expertos y el éxito de Deep Blue, una supercomputadora de IBM que fue capaz de derrotar a un campeón mundial de ajedrez a punta de fuerza bruta.
Con todo eso, los famosos sistemas expertos no eran más que árboles de decisiones, como aquel programa de ELIZA que era un sistema de condicionales IF THEN anidados. Podrían funcionar en ciertos contextos muy especificos donde se aplican reglas heuristicas determinadas, pero no en problemas generales donde el sentido común humano (que era el menos común de los sentidos, como decía con sarcasmo mi papá) prevalecia todavía sobre las máquinas. Y ganarle a un campeon mundial de ajedrez, aunque parezca una proeza de la inteligencia artificial, no podría apuntarse como un triunfo de la inteligencia artificial si esta se basa en búsqueda de fuerza bruta de poder de cómputo, ¿o si?

Y ahi seguía el antiguo I Ching, ofreciendo consejo a las personas durante siglos, ayudándolos a pensar (o a calcular) sobre cualquier problema de sus vidas en cualquier ámbito. Claramente, si el I Ching era capaz de hacer esto, era porque en el fondo es un sistema formal (como las matemáticas) que nos permitía pensar sobre nosotros mismos y sobre el universo. O por lo menos así pensaba yo, ya adentrándome en mis estudios de matemáticas. Y además, como las matemáticas, el I Ching tampoco parecía pasar de moda.
Llegando a la esfera de los celestiales#
Nueve en el quinto puesto significa:
Dragón volando en el cielo.
Es propicio ver al Gran Hombre.
Creo que es Confucio al que se le atribuye aquella frase que afirma que sólo a partir de los cincuenta años es que uno tiene la suficiente madurez para comprender realmente el I Ching. La frase exacta de Confucio es esta:
Si me dieran más años de vida, dedicaría cincuenta de ellos al estudio del Yìjing (I Ching) y así no llegaría a tener grandes faltas.

Quizás Confucio se quedó corto. En el caso de un común mortal como yo, quizás haría falta varias vidas para lograr una comprensión cabal del I Ching. Lo cierto es que a partir de los cuarenta años, empece a consultar al I Ching con más frecuencia y con ello, a entender el Libro de las Mutaciones. Al ver la pasmosa pertinencia de las respuestas del oráculo a mis preguntas, empezaron a resurgir mis viejas inquietudes de la infancia, cuando leia en aquel manual que los 0s y 1s era el único lenguaje que entendían todas las computadoras del mundo.
¿Y si el yin y el yang del I Ching es la base de un lenguaje universal con el que el universo se calcula a si mismo? ¿Por qué cada hexagrama o secuencia binaria de 6 bits (yin/yang) tiene su respectivo significado particular? ¿Cómo fueron capaces los antiguos chinos de deducir el significado de cada línea mutante de un hexagrama y plasmar ese significado como un consejo al consultante en el texto?
Y así con más preguntas que respuestas, volvia a echar una segunda mirada a este maravilloso libro, que nos abre la puerta a la esfera de los celestiales. Como Confucio, sabía que no me bastarían los años de mi vida natural para descifrar todos sus enigmas, pero valía la pena intentarlo.
Dragón arrogante tendrá que arrepentirse#
Un Nueve arriba significa:
Dragón arrogante tendrá que arrepentirse.
Quizás te habrás dado cuenta, querido lector, que este arco narrativo sigue la secuencia de las líneas mutantes del Hexagrama 1, el primer Hexagrama del I Ching según la secuencia del Rey Wen. Este Hexagrama 1 nos habla de cómo la energía yang (lo creativo) se manifiesta de forma primogénita en el mundo, y nos advierte como va cambiando la dinámica de la relación de esa fuerza con su entorno.

El Hexagrama 1 es un arquetipo que nos recuerda que todo en el mundo nace como una idea, y nos advierte de los peligros en cada etapa del proceso. Por eso, es el hilo invisible de esta historia que les cuento, donde explico los motivos y el porqué del proyecto El I Chingón.
Pero la línea 6, la última línea móvil de este hexagrama, nos amenaza sobre un dragón arrogante que tendrá que arrepentirse. Esto es una advertencia, y Richard Wilhelm comenta al respecto:
Si se quiere ascender tan alto que se pierde el contacto con los demás hombres, uno se queda aislado, y esto conduce necesariamente al fracaso. Aquí yace una advertencia contra un anhelo titánico de superación que sobrepasa las propias fuerzas. Un desplome hacia la profundidad sería la consecuencia.
Ciertamente, la tarea de descifrar el I Ching es una tarea titánica que sobrepasa las propias fuerzas, pero y si en vez de ello intento compartir mis pocos conocimientos con otras personas y presentarles una herramienta que podría ser muy útil en sus vidas? De ahí precisamente es que nace este proyecto.
Por otra parte, la IA ha tenido también sus avances. Llegando a mis cinco décadas de vida, han creado chatbots que sobrepasan de lejos las capacidades de aquel viejo programa de ELIZA, gracias al enorme poder de cómputo del que disponemos hoy, que no teníamos hace cuatro décadas.
A pesar de la enorme complejidad de estos modelos, con miles de millones de parametros, es bueno recordar que lo unico que hacen es predecir, o adivinar, la siguiente palabra en una frase. Adivinando de palabra en palabra, son capaces de armar una respuesta a una pregunta que parece tener sentido y coherencia. Al igual que ELIZA engañaba a algunas personas haciéndoles creer que poseia conciencia y que realmente entendia lo que uno le escribia, estos modelos, ahora mucho más sofisticados, hacen creer a las personas que son conscientes y que realmente nos pueden entender. Por eso tantas personas les consultan y les piden consejos.
Si investigas realmente como se construyen esos LLMs (Large Language Models), entenderas que no son capaces de razonar, no son conscientes, ni tampoco tienen creatividad. Aunque son realmente buenos traduciendo de un lenguaje a otro y son utiles para muchas cosas, jamás nos reemplazaran a nosotros los humanos. Al parecer las grandes corporaciones tecnologicas, que son el motor ahora de la economía mundial, han vendido promesas que no podrán cumplir, y en ese sentido, aquellos dragones arrogantes también tendrán que arrepentirse.
Y el I Ching, aquel dragón oculto que ha estado ahí desde hace miles de años, sigue esperando a que nosotros nos acerquemos a él para acceder a su sabiduría.

