El I Ching o Libro de los Cambios es sin duda uno de los textos fundamentales del pensamiento chino. Su influencia se extiende a la política, la estrategia militar, la medicina y las artes (Legge, 1996). Ante semejante peso cultural, cabe preguntarse si existe alguna relación entre sus principios filosóficos, estéticos, musicales y narrativos y una de las manifestaciones artísticas más emblemáticas de China: la Ópera de Pekín (Jingju). La respuesta corta es sí, y en este artículo exploraremos las claves de esta fascinante conexión.

El Yin-Yang como ritmo vital#
En su núcleo más profundo, el I Ching describe la realidad como un perpetuo baile entre dos fuerzas complementarias y opuestas: el Yin y el Yang. Esta dualidad no es estática, sino que fluye en un ciclo continuo de transformación. La Ópera de Pekín, lejos de ser una excepción, se organiza enteramente en torno a este ritmo binario.
El espectáculo se estructura mediante la alternancia de secuencias de acción y momentos de quietud, de escenas marciales (wu) y pasajes líricos (wen). Esta pulsación se manifiesta también en la música, donde la percusión atronadora (yang) contrasta con la dulzura de las cuerdas y los instrumentos de viento (yin). Incluso hasta la respiración del actor sigue este patrón: la inhalación se asocia con el Yang (expansión, fuerza) y la exhalación con el Yin (repliegue, suavidad). Todo en la Ópera de Pekín es un reflejo de este ritmo cósmico.
Los Cinco Elementos (Wu Xing): la arquitectura de la escena#
Para comprender plenamente la conexión entre la Ópera de Pekín y el I Ching, es necesario situar la teoría de los Cinco Elementos (Wu Xing) en su contexto histórico y filosófico.
El I Ching proporciona el principio fundamental: la idea de que el universo es un sistema armónico de fuerzas en equilibrio, un cosmos regido por el flujo del Yin y el Yang. Esta concepción sentó las bases para entender el arte como una manifestación del orden universal.
Por su parte, la teoría de los Cinco Elementos o Cinco Fases (Wu Xing) -Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua- se desarrolló como un sistema paralelo en el pensamiento chino (Needham, 1956). A diferencia de los elementos estáticos de la tradición occidental, el Wu Xing describe cinco fases de cambio en constante interacción, fuerzas dinámicas que se generan y controlan mutuamente en ciclos de creación y dominación (Liu, 2016). Este sistema surgió para describir las cualidades de la energía en la naturaleza, la medicina, la política y las artes.
El paso decisivo se produjo durante la dinastía Han (206 a.C. - 220 d.C.) , cuando ambos sistemas se fusionaron. Fue en este período cuando eruditos como Jing Fang (京房) integraron la teoría de los Cinco Elementos en la interpretación del I Ching, creando una cosmología unificada. Esta síntesis permitió establecer correspondencias sistemáticas entre los principios del I Ching, las fases del Wu Xing y fenómenos concretos como la música, los colores, las direcciones y las estaciones.
La Ópera de Pekín adopta esta arquitectura conceptual como un auténtico “plano” para todos sus elementos escénicos. La influencia del I Ching, profundizada por la teoría de los Cinco Elementos, se manifiesta en el maquillaje, los roles y la música, como veremos a continuación.
El maquillaje y el vestuario: un código de colores#
El maquillaje facial (Lianpu) es uno de los rasgos más distintivos de la Ópera de Pekín. Lejos de ser un mero adorno, cada color y cada patrón poseen un significado preciso que revela la personalidad, la condición social e incluso el destino del personaje. Este código cromático está directamente inspirado en la teoría de los Cinco Elementos (Huang, 2001). El simbolismo del color en el vestuario y el maquillaje de la Ópera de Pekín sigue un código codificado que ha sido estudiado en profundidad por Alexandra B. Bonds en su obra Beijing Opera Costumes: The Visual Communication of Character and Culture (2008), donde se analiza la correspondencia entre los colores y los cinco elementos (Wu Xing). La audiencia puede distinguir la personalidad de un personaje por el color dominante de su maquillaje (Bonds, 2008).
- Rojo (Fuego): Simboliza la lealtad, la valentía y la rectitud. Es el color de los héroes y los generales leales (Bonds, 2008).
- Negro (Agua): Representa la integridad, la imparcialidad y la fuerza bruta. Lo vemos en jueces rectos o en guerreros de carácter rudo (Bonds, 2008).
- Blanco (Metal): Es el color de la traición, la astucia y la conspiración. Lo lucen los villanos y los cortesanos corruptos (Bonds, 2008).
- Azul (relacionado con el Agua): Simboliza la firmeza, la astucia, el valor, la resolución y el espíritu indómito. Es el color de los héroes rebeldes y los bandidos audaces (Bonds, 2008; Baidu Baike, 2026). El ejemplo más representativo es Dou Erdun, el famoso héroe que robó el caballo del emperador, cuyo rostro azul y barba roja es inconfundible (Bonds, 2008; Baidu Baike, 2026).
- Verde (Madera): Indica impulsividad, violencia, obstinación y falta de autocontrol. Es propio de personajes de temperamento explosivo (ChinaEducationalTours, 2018).
- Amarillo (Tierra): Sugiere ferocidad, ambición, impetuosidad o, en ocasiones, crueldad (Bonds, 2008).
- Dorado y Plateado: Reservados para deidades, inmortales y seres sobrenaturales (Bonds, 2008).
Cada personaje Jing (cara pintada) presenta un diseño único, pero siempre con un color dominante que define su esencia moral. La enciclopedia Baidu señala que el azul, en particular, “representa a personajes que son firmes, valientes y astutos, a menudo asociados con héroes rebeldes y figuras que se oponen a la injusticia” (Baidu Baike, 2026).
Los roles: de los cinco roles tradicionales a las cuatro familias actuales#
Al igual que los cinco elementos, los personajes de la Ópera de Pekín se dividen en cuatro grandes familias de roles, cada una con su propia técnica vocal, gestual y de vestuario (Chinaculture.org, 2014):
- Sheng (生): Roles masculinos. Se subdividen en laosheng (hombres mayores o de mediana edad, con barba postiza), xiaosheng (jóvenes) y wusheng (guerreros acrobáticos).
- Dan (旦): Roles femeninos. Incluyen qingyi (mujeres maduras y virtuosas), huadan (jovencitas vivarachas), laodan (ancianas) y wudan (guerreras).
- Jing (净): Roles masculinos de carácter exagerado, reconocibles por su maquillaje facial de vivos colores y patrones complejos (Lianpu).
- Chou (丑): Roles cómicos o de carácter secundario, fácilmente identificables por una mancha blanca alrededor de la nariz y los ojos.
Antiguamente existía el rol Mo (末), que designaba a personajes masculinos secundarios o de mayor edad, y que con el tiempo se integró en la categoría Sheng.

La música: la escala pentatónica y los Cinco Elementos#
La música de la Ópera de Pekín, como gran parte de la música tradicional china, se basa en la escala pentatónica, un sistema de cinco notas que no es una elección arbitraria, sino que está directamente inspirado en la teoría de los Cinco Elementos (Needham, 1956).
Cada una de las cinco notas -宫 (Gōng) , 商 (Shāng) , 角 (Jué) , 徵 (Zhǐ) y 羽 (Yǔ) - se corresponde con un elemento y, por tanto, con una cualidad específica:
| Nota (Pinyin) | Nota (Occidental) | Elemento | Cualidad |
|---|---|---|---|
| 宫 (Gōng) | Do | Tierra | Nota central, estable y nutritiva |
| 商 (Shāng) | Re | Metal | Nota clara, aguda y decidida |
| 角 (Jué) | Mi | Madera | Nota suave, ascendente y vital |
| 徵 (Zhǐ) | Sol | Fuego | Nota brillante, expansiva y cálida |
| 羽 (Yǔ) | La | Agua | Nota profunda, fluida y descendente |
Esta correspondencia no aparece en el texto original del I Ching, sino en la teoría musical y cosmológica desarrollada tras la fusión Han entre el Wu Xing y el I Ching. Fue entonces cuando se estableció que la música, como todas las manifestaciones del universo, debía reflejar el equilibrio entre las cinco fuerzas cósmicas. Cuando escuchamos la música de la Ópera de Pekín, no estamos oyendo meras melodías, sino una expresión sonora de esa armonía universal.
El arte del simbolismo: menos es más#
El I Ching enseña que un puñado de símbolos simples -los trigramas- pueden representar la totalidad del universo. La Ópera de Pekín aplica esta misma lógica de manera magistral.
El escenario es deliberadamente minimalista. Unos pocos soldados simbolizan un ejército de miles. Un látigo con borlas indica que el personaje va montado a caballo. Dos remos con borlas nos sitúan en una escena de navegación. Una bandera negra representa un viento huracanado, y una con olas, una inundación (Siu & Lovrick, 2013). Este uso de los props no es arbitrario, sino que responde a una lógica filosófica en la que el significado del objeto lo define el actor en escena, activando así el “significado inherente del universo” (Daiyu & Amirul, 2025). Todo está estilizado; todo sugiere más de lo que muestra. La participación activa de la imaginación del espectador es necesaria para completar el sentido de la representación.
Este simbolismo se extiende también al movimiento. El lenguaje corporal está altamente codificado. Abrir una puerta, cruzar un umbral o subir una escalera se ejecutan mediante gestos miméticos convencionales. Las manos y los dedos son especialmente importantes; existe un lenguaje específico llamado “lenguaje de la orquídea” (lanhua shou), donde cada posición de los dedos evoca los pétalos de la flor y transmite un mensaje particular (Timeout Hong Kong, 2022).
Incluso los nombres de los movimientos revelan esta aspiración a encarnar las fuerzas de la naturaleza: “Mano de nube”, “Ala de águila”, “Paso de grulla”. El actor no imita la naturaleza, sino que la encarna, fusionando lo humano con lo cósmico en cada gesto. Todo movimiento y postura está cuidadosamente manipulado para evitar ángulos rectos y líneas rectas, privilegiando la redondez como principio estético (Global Times, 2010), lo cual también es uno de los principios fundamentales del Tai Ji Quan.
Esta lógica simbólica se extiende a la representación del espacio y el tiempo. Un actor que camina en círculo por el escenario no está dando un paseo, sino realizando un viaje de miles de kilómetros. Un simple movimiento circular puede transportar al personaje de una ciudad a otra, condensando en segundos lo que en la realidad serían días de camino. Es la máxima expresión de la sugerencia escénica.
A los lectores occidentales podría parecerles paradójico que, siendo la economía de recursos escénicos uno de los principios rectores del Jingju, se proscriban los movimientos en líneas rectas, pues, después de todo, la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos (al menos en la geometría euclidiana). Sin embargo, esto no es del todo recto. Las rutas de vuelo de los aviones, por ejemplo, no son lineales sino que describen curvas geodésicas porque estas son más eficientes. Y tenemos la famosa historia del reto de Johann Bernoulli a los matemáticos de su tiempo:
Dados dos puntos A y B en un plano vertical, ¿cuál es la curva que traza un punto sobre el que actúa únicamente la gravedad, que parte de A y llega a B en el menor tiempo?
La respuesta no es una línea recta, como podrían pensar muchos, sino una curva cicloide o braquistócrona. Así, la redondez o circularidad de los movimientos de la ópera china no solo obedece a un principio estético, sino que, en cierta forma, también obedece a un principio de sencillez, eficiencia y parsimonia.
Para un ejemplo visual de estos principios, véase la interpretación de Hou Dan Mei en la obra El destino del arco de hierro, disponible en el canal de Arthur Banks (2022). Sobre esta interpretación se basan algunos de los materiales audiovisuales del video de mi canal que acompaña a este artículo.

Conclusión: una herencia espiritual#
La conexión entre la Ópera de Pekín y el I Ching no es un vínculo directo ni mecánico. Es, más bien, una herencia espiritual y una aplicación práctica de los mismos principios filosóficos. El I Ching proporcionó el lenguaje conceptual (el Yin-Yang), la teoría de los Cinco Elementos proporcionó la gramática estructural (colores, roles, música), y la Ópera de Pekín transformó estas ideas abstractas en un arte escénico vivo.
Al presenciar una función de Ópera de Pekín, no estamos viendo simplemente una obra de teatro. Estamos siendo testigos de una filosofía en movimiento, una cosmología representada a través del canto, el gesto y el color, donde cada elemento -por mínimo que sea- resuena con el orden del universo (UNESCO, 2010). Esa es, quizás, su mayor grandeza y su vínculo más profundo con el Libro de los Cambios.
Para una exploración audiovisual de estos conceptos, recomiendo el vídeo que acompaña a este artículo en mi canal de YouTube.
Referencias#
Baidu Baike. (2026). 蓝脸 [Blue face]. Recuperado de https://baike.baidu.com/item/%E8%93%9D%E8%84%B8/11045146
Banks, A. [@arthurbanks7766]. (2022, 15 de marzo). English Subtitles, Peking Opera Marriage Fate of the Iron Bow 铁弓缘HOU Dan-Mei [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ZW3mKpFEoA0
Bonds, A. B. (2008). Beijing opera costumes: The visual communication of character and culture. University of Hawai‘i Press.
ChinaEducationalTours. (2018). Peking Opera: Makeup, Staging, Music and Costumes. Recuperado de https://www.chinaeducationaltours.com/guide/culture-peking-opera-staging-music-costumes.htm
Chinaculture.org. (2014, 3 de diciembre). Peking Opera roles of sheng, dan, jing and chou. http://en.chinaculture.org/focus/2014-12/03/content_580124.htm
Daiyu, D., & Amirul, A. A. (2025). A Taoist interpretation: Qiemo (stage props) produced Peking Opera space. Harmonia: Journal of Arts Research and Education, 25(1), 59-71. https://doi.org/10.15294/harmonia.v25i1.10441
Global Times. (2010, agosto 27). Visual and aural performance elements of Beijing opera. https://www.globaltimes.cn/content/567952.shtml
Huang, J. (2001). Art of Chinese Opera Masks. Shanghai People’s Fine Arts Publishing House.
Legge, J. (1996). The I Ching: The Book of Changes (2nd ed.). Dover Publications. (Obra original publicada en 1882)
Liu, M. (2016). Wuxing and Yinyang. En The Routledge Handbook of Chinese Medicine. Routledge.
Needham, J. (1956). Science and Civilisation in China (Vol. 2, History of Scientific Thought). Cambridge University Press.
Siu, W.-N., & Lovrick, P. (2013). Chinese opera: The actor’s craft. Hong Kong University Press.
Timeout Hong Kong. (2022, octubre 24). A look into Chinese opera, one of the oldest dramatic arts in the world. Recuperado de https://www.timeout.com/hong-kong/art/a-look-into-chinese-opera-one-of-the-oldest-dramatic-arts-in-the-world
UNESCO. (2010). La ópera de Pekín. Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Recuperado de https://ich.unesco.org

